Equilibrar con extremos

Los alimentos extremos someten un esfuerzo excesivo al cuerpo y a la mente.

Los alimentos que por su naturaleza son de una energía muy concentrada (yang) como carne, huevos, quesos duros, sal, etc. producen en el cuerpo una forma muy concentrada de calor que los órganos digestivos deben esforzarse por descomponerlos durante su digestión y asimilarlos.

Estas formas concentradas de alimentos nos causan reacciones extremas llevándonos a tener necesidad de alimentos del otro extremo (yin) como dulces, alcohol, café, especias, para que el cuerpo pueda liberar y equilibrar internamente esa energía tan concentrada.

Si comemos todo el tiempo alimentos extremos arrojamos al cuerpo y la mente a un esfuerzo constante de ajuste que va desgastando y debilitando la capacidad energética de los órganos.

Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan un equilibrio centralizado y  van a esforzarse por lograrlo. No es lo mismo estar parado en la vida sobre un balancín con un pie en cada extremo, que estar instalado con los pies en algún punto central manteniendo un equilibrio con menos esfuerzo.

El comer alimentos extremos arroja el cuerpo y el humor al desequilibrio.

Los extremos se atraen

Podés evaluar si tu alimentación es demasiado expansiva o demasiado contractiva escuchando su propio humor.

Si te sentís:

  • con somnolencia;
  • con falta de voluntad;
  • demasiado preocupado;
  • demasiado sensibilizado,

Seguramente estás comiendo demasiadas frutas, chocolate, azúcar (yin)

Ahora, si te sentís:

  • impaciente,
  • compulsivo,
  • enojado,
  • violento,

Seguramente estás consumiendo demasiada sal, huevos, queso, carne (yang).

Un nuevo equilibrio basado en cereales integrales, porotos, pescado, algas, seitan, tofu, semillas, vegetales, frutas de estación, crearía un mejor ambiente interno para nuestro cuerpo, calmando nuestra mente y espíritu al mismo tiempo que renueva nuestro organismo.

Al principio, un cambio de alimentación, es un fuerte desafió, renovando nuestro cuerpo es posible calmar la mente y las emociones.

Si escuchamos nuestro cuerpo con todos nuestros sentidos, percibimos cuando comienza un desequilibrio.

Las elecciones que hacemos en la vida diaria, como manejamos el estrés, si hacemos ejercicio, la elección de nuestra comida, contribuye a la habilidad de nuestro cuerpo para mantener el equilibrio y la salud.

Lo que hay que esperar:

  • Energía constante
  • Menor ansiedad
  • Menor humor dramático
  • Mayor creatividad
  • Mayor concentración
  • Sus signos de progreso lo notara con:
  • Menor colesterol en sangre
  • Mejor presión arterial
  • Menos reacciones alérgicas
  • Mayor inmunidad a los refritos y gripes
  • Perdida del exceso de peso
  • Intestino mas regular
  • Menores dolores y molestias generales
  • Despertar mas alerta
  • Necesidad de menos sueño
  • Piel mas suave, cabello mas brillante
  • Claridad mental aumentada